Durante años se ha repetido la misma frase:
“Las muelas del juicio hay que quitarlas”.
Y mucha gente entra en la consulta convencida de que la cirugía es inevitable.
La realidad es otra: no siempre hay que extraerlas.
De hecho, muchas personas conviven con sus muelas del juicio toda la vida sin dolor, sin apiñamiento y sin problemas.
Hoy te explicamos cuándo no sacar las muelas del juicio, cuándo sí es necesario y cómo distinguir una situación de la otra sin miedo ni alarmismos.
Primero lo básico: qué son las muelas del juicio y cuándo salen
Las muelas del juicio son los terceros molares.
Suelen aparecer entre los 17 y los 25 años, aunque no hay una edad exacta.
Pueden:
- Salir completamente
- Salir a medias
- Quedarse incluidas dentro del hueso
- No salir nunca
Y aquí empieza la confusión.
Señal nº1: No tienes dolor ni inflamación
Parece obvio, pero es clave.
Si:
- No hay dolor de muela del juicio
- No hay encía inflamada
- No hay infecciones repetidas
- Puedes cepillar bien la zona
👉 No hay prisa por quitarlas.
Una muela del juicio asintomática no se extrae por sistema.
Señal nº2: La muela está bien colocada y se puede limpiar
Una muela del juicio bien posicionada:
- Erupciona completamente
- No empuja al diente de delante
- No crea bolsas de comida
- Permite una higiene normal
En estos casos, puede funcionar como cualquier otra muela.
El problema no es la muela en sí, sino la posición que ocupa.
Señal nº3: No hay signos de infección ni daño alrededor
Aquí manda la radiografía, no las suposiciones.
Si en la panorámica se ve que:
- No hay quistes
- No hay caries en la muela ni en la adyacente
- No hay pérdida ósea
- No hay episodios de pericoronaritis
👉 No hay indicación quirúrgica inmediata.
Entonces… ¿cuándo SÍ hay que sacar las muelas del juicio?
Hay situaciones donde la extracción no es opcional, es preventiva o necesaria.
Casos claros de extracción
- Dolor recurrente
- Infección de la encía (pericoronaritis)
- Muela del juicio incluida con riesgo
- Daño al segundo molar
- Caries imposibles de tratar
- Falta total de espacio
Aquí, esperar solo complica el postoperatorio.
Muela del juicio incluida: riesgos reales
Cuando una muela queda atrapada dentro del hueso:
- Puede generar infecciones
- Formar quistes
- Dañar dientes vecinos
- Provocar dolor irradiado
No todas las muelas incluidas son peligrosas, pero todas deben vigilarse.
¿Las muelas del juicio mueven los dientes?
Este es uno de los grandes mitos.
Las muelas del juicio no son la causa principal del apiñamiento dental.
El apiñamiento suele deberse a:
- Cambios naturales con la edad
- Pérdida de contención tras ortodoncia
- Crecimiento mandibular desigual
Quitarlas “por si acaso” no garantiza nada.
Pericoronaritis: cuando la encía da la alarma
Es una infección de la encía que cubre parcialmente la muela.
Síntomas típicos
- Dolor al masticar
- Encía inflamada y roja
- Mal sabor o mal aliento
- Dificultad para abrir la boca
Tratamiento
- Limpieza y control de la infección
- Antibiótico si es necesario
- Valorar extracción si se repite
Una pericoronaritis puntual no siempre implica cirugía inmediata.
Edad ideal para extraerlas (si hay que hacerlo)
Cuando está indicado, cuanto antes, mejor.
- Menos raíces formadas
- Mejor cicatrización
- Menor riesgo de complicaciones
Aun así, la edad sola no justifica una extracción.
Postoperatorio de la extracción de muelas del juicio: lo que debes saber
El miedo suele venir de aquí.
En la mayoría de casos:
- Inflamación controlable
- Dolor leve a moderado
- Vida normal en pocos días
Las complicaciones graves son poco frecuentes cuando el diagnóstico es correcto.
Precio de la extracción de muela del juicio
Depende de:
- Si está erupcionada o incluida
- Dificultad quirúrgica
- Necesidad de cirugía
No todas cuestan lo mismo, ni deberían.
Errores comunes con las muelas del juicio
- Quitarlas “por si acaso”
- Ignorar dolor repetido
- No hacer radiografías de control
- Esperar a que duela mucho
Ni cirugía innecesaria ni dejarlas sin vigilancia.
Dudas habituales que surgen en consulta
¿Puedo vivir toda la vida con mis muelas del juicio?
Sí, si no causan problemas.
¿Si no duelen, pueden estar haciendo daño?
A veces sí, por eso es importante la radiografía.
¿La extracción siempre es complicada?
No. Muchas son sencillas.
¿Qué pasa si me infectan y no hago nada?
El problema suele ir a más.
¿Cada cuánto hay que revisarlas?
Depende del caso, normalmente en revisiones periódicas.
Las muelas del juicio no son el enemigo por defecto.
Algunas sobran. Otras no. Y muchas simplemente hay que vigilarlas.
Un buen profesional no te dirá “hay que quitarlas todas”, sino:
“Veamos tu radiografía y decidimos con criterio”.
A veces, la mejor decisión no es operar… sino quedarte tranquilo sabiendo que no hace falta.